ARTÍCULO
DE REFLEXIÓN
LOS INCAS: ORGANIZACIÓN Y
GESTIÓN DE RECURSOS
THE INCAS: ORGANIZATION
AND RESOURCE MANAGEMENT
Zoila Ayvar
Bazán.
Docente.
Universidad
Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle
– La Cantuta. Lima, Perú.
Doctora en
Ciencias de la
Educación. Universidad Nacional de Educación
Enrique Guzmán y Valle.
Correo
electrónico:
zab-63@hotmail.com
Recibido: 11 de Enero de
2019
Aceptado:
20 de abril de 2019
RESUMEN
Sobre
el imperio de los incas se han escritos muchos
ensayos y tratados, de tal manera que estos antecedentes motivan el
desarrollo
reflexivo de este ensayo, cuyo fin es interpretar desde la perspectiva
cualitativa, la organización y gestión de los
recursos del imperio de los
incas. Para tal fin, se ha seleccionado y analizado libros,
investigaciones y
artículos referidos a la historia de este gran imperio. En
este proceso, se ha
seleccionado aquellos que de alguna manera mencionaban sobre el manejo
económico
de los incas y su estructura social. De la reflexión
efectuada concluimos
principalmente que los Incas lograron su desarrollo y apogeo en corto
tiempo,
gracias a sus capacidades de organización y el rescate de
los modos y formas de
anteriores culturas que se iban incorporando a su cultura Inca;
cuestiones como
el arte, manejo de la agricultura, la tecnología, entre
otras categorías que
consideraban ineludibles, los Incas lo rescataban para su
aprovechamiento en
favor del imperio.
Palabras
clave:
Organización, recursos, cosmovisión inca, cultura
andina.
Los
autores©. Este artículo es
publicado por la Revista Balance´s de la Universidad Nacional
Agraria de la Selva. Este es un manuscrito de acceso abierto,
distribuido bajo los términos de la Licencia Creative
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Internacional. (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/),
que permite el uso no comercial, distribución y
reproducción en cualquier medio, siempre que se cite
adecuadamente la obra original. |
ABSTRACT
Many
essays and treatises have been written about the Inca
Empire, so that this background motivates the reflective development of
this
essay, whose purpose is to interpret the organization and management of
the
Inca Empire resources from a qualitative perspective. To this end,
books,
research and articles referring to the history of this great empire
have been
selected and analyzed. In this process, those who in some way mentioned
about
the economic management of the Incas and their social structure have
been
selected. From the reflection made, we conclude mainly that the Incas
achieved
their development and apogee in a short time, thanks to their
organizational
capacities and the rescue of the ways and forms of previous cultures
that were
being incorporated into their Inca culture; issues such as art,
agriculture
management, technology, among other categories that they considered
inescapable, the Incas rescued him for his use in favor of the empire.
Keywords:
Organization,
resources, Inca worldview, Andean culture.
INTRODUCCIÓN
La
gestión de recursos
constituye uno de los aspectos más importantes en cuanto a
la relación entre
los humanos en una sociedad, ya que en ella el bien común es
sinónimo de
interrelaciones favorables para la subsistencia de nuestra especie. Por
ello su
tratamiento nos invita a revisar en nuestra propia historia
cómo se operó en
épocas pasadas, a fin de rescatar experiencias que permitan
fortalecer un
accionar eficiente.
Alvin Toffler,
publicó al finalizar el siglo XX varias obras: “El
Shock del futuro”, “La
Tercera Ola”. “El cambio del poder” y
“Las guerras del futuro”, en ellas
sostiene que la humanidad ha vivido tres momentos de gigantescos y
trascendentales mutaciones y cambios, que pueden equipararse a enormes
olas que
han cambiado a la sociedad humana. Estas revoluciones u olas son:
1.
La
revolución agrícola que se inició hace
10 000
años.
2.
La
revolución industrial iniciado hace 300 años.
3.
La
revolución del conocimiento, que ha empezado
hacia fines del siglo XX y continua en las próximas
décadas del siglo XXI.
Si ubicamos el
período incaico en el primer momento y tratamos de encontrar
algunos
fundamentos de gestión que posibilitaron su desarrollo, es
más que probable que
podamos rescatar algunos aspectos relevantes a ser considerados en las
acciones
de gestión. Allí radica el interés e
importancia de este ensayo.
Para su
presentación he considerado tres capítulos: el
primero hace una breve
referencia histórica a la cultura andina, sus
orígenes, la cosmovisión que los
animaba, así como algunos aspectos complementarios, a fin de
entender el
escenario geográfico y cultural en que actuaron los
incas; la segunda parte aborda la gestión de
recursos, poniendo especial énfasis en los
políticas públicas, conquista de
territorio, organización de
formas de poblamiento, gestión de la convivencia y la
interculturalidad;
aspectos que evidencian las capacidades de gestión que
posibilitaron el éxito
inca en tan corto tiempo. Finalizo el trabajo con algunas conclusiones.
REFLEXIÓN
I.
CULTURA ANDINA.
1.1.
Orígenes.
Los
relatos o leyendas que se trasmiten a través del tiempo y
por generaciones de
manera oral, constituyen en nuestra historia y en especial los que
corresponden
a periodos anteriores a la llegada de los españoles una
riqueza histórica y
principalmente cultural, toda vez que allí se resume la
manera de pensar,
sentir y actuar de nuestros antepasados. Si bien se ubican entre la
invención y
realidad, en el caso de la cultura andina, la ausencia de escritura en
épocas
antiquísimas ha de otorgar un lugar importante a este tipo
de narraciones.
Son
dos
las descripciones referidas a los orígenes del grupo
cultural quechua, la más
difundida menciona que Manco Capac y su esposa Mama Ocllo emergieron
del lago
Titicaca (Puno) y se dirigieron hacia el nor-este en busca de mejores
tierras
para allí fundar su imperio; Manco Capac portaba una vara de
oro que le
ayudaría a señalar el lugar de su asentamiento,
es de este modo que encontró la
zona adecuada, fundando allí la ciudad de Cusco como centro
político, religioso
y sede de su poderío. La segunda leyenda, alude a los
hermanos Ayar con
sus respectivas esposas (Ayar
Manco y Mama Ocllo, Ayar Cachi y Mama Cora, Ayar Uchu y Mama Rahua y
finalmente
Ayar Auca y Mama Huaco) quienes habrían surgido de la
montaña llamada Tampu Tocco,
ubicada en Pacarectambo, al noroeste de Cusco,
(actual provincia de
Paruro). En el trayecto hacia la tierra prometida y mediando
desencuentros
entre ellos, algunos se fueron quedando o desapareciendo, para ser
sólo la
primera pareja quien fundara la ciudad del Cusco, que con el correr de
los años
se convertiría en la capital del Tahuantinsuyo, y
ciertamente el comienzo de
Imperio Inca.
Como
podrá desprenderse, ambas leyendas otorgan a Ayar Manco o
Manco Capac el
liderazgo en la travesía y fundación del imperio;
el mismo que fue creciendo en
un contexto de similitud productiva junto a los grupos culturales con
quienes
se contactaban o convivían en su recorrido; cabe resaltar
las capacidades
organizativas de sus gobernantes, que ha de expresarse en un
rápido crecimiento
de su poderío geográfico, social, productivo y
cultural, al igual que en los
niveles de bienestar que la historia señala.
Revisando
su crecimiento territorial, encontramos que llegó a tener
una extensión de
cuatro millones de kilómetros cuadrados, abarcando en
términos actuales, desde
Ecuador hasta Bolivia, Chile y Argentina; espacio en el que convivieron
varias
culturas. Necesidades de manejo administrativo y control social, han de
llevarlos a tomar lo mejor de cada pueblo que conquistaban,
acrecentando sus
conocimientos, adaptándolos a su vez para lograr un Estado
productivo y eficaz.
La
base
de su economía descansaba en la agricultura y
ganadería; estaban organizados en
Ayllus, formados por familias que pertenecían al mismo
“clan”, regando sus
tierras o cultivos mediante canales y acueductos, practicando en las
alturas la
producción agrícola mediante el uso de terrazas,
compartiendo, el trabajo de la
tierra, los animales y los productos que obtenían.
Si
quisiéramos hacer alguna comparación con otras
culturas anteriores o de esa
época, fácilmente encontraríamos el
nivel de desarrollo de la agricultura, por
ejemplo, en cuanto a diversidad de especies en el caso de la papa,
cultivaron
más de 200 variedades; del maíz 20; en la
ganadería destaca la domesticación de
la llama, alpaca, vicuña y guanaco.
En
cuanto
a la organización y distribución, es conocido por
muchos que los beneficios de
la producción agrícola y ganadera, se
dividía y distribuía en tres partes: para
el inca, la nobleza y el tercero para el propio ayllu; debe
señalarse además
que existían otros oficios o tareas que
contribuían al crecimiento del imperio,
nos referimos a los orfebres, alfareros y tejedores.
1.2.
Cosmovisión
andina.
Entendemos
por cosmovisión el concepto o interpretación que
tienen las culturas sobre el
mundo que los rodea; en el caso de los Incas, su pensamiento fue
resultado de
un proceso de evolución desde épocas
pretéritas. En la visión andina el mundo
es vivo, por tanto, altamente sensitivo y emotivo; es un mundo diverso,
complicado, de asociación. Los hombres, los animales, las
plantas y también los
suelos, las aguas, los cerros, los valles y quebradas, las nubes y
neblinas,
todo absolutamente todo cuanto en el existe es vivo.
El
mundo
andino es una colectividad conformada por tres comunidades: comunidad
de huacas
o deidades, comunidades humanas multiétnicas (runas) y
comunidad de la sallqa
(naturaleza); es un mundo comunitario en el que cada uno vive
impregnado de un
sentimiento de pertenencia a la comunidad; el agua, la tierra y las
plantas son
parte de los miembros del ayllu, son seres vivos con la misma
categoría que los
runas y las huacas.
Ahora
bien, en esta cultura, que es agro-céntrica, la chacra es el
lugar donde se
fortalece la unión entre familias de la comunidad humana,
también de ésta con
la de la sallqa, así como la unión de la
comunidad humana con la de las huacas;
la sallqa y deidades crían el agua, en forma de lluvia,
nevada, granizo, rocío,
escarcha, haciendo correr como riachuelos y ríos; la laguna
es una deidad a
quien se le ofrece muchos rituales. La tierra es considerada como la
madre,
pacha es el mundo donde se desenvuelve la vida; pachamama es la huaca
femenina
que se identifica con la tierra y que fecundada por el agua o por el
orcco hace
brotar la vida en el pacha (recibe la semilla y la hace germinar). Lo
cual
explica el por qué no hay actividad ni ceremonia en que ella
no participe.
Acompañan
en el diario vivir una serie de indicadores que influyen en el clima,
por
ejemplo: el brillo de las estrellas; el color y posición de
las fases lunares,
la presencia de nevadas, el aspecto de los celajes, el color y forma y de las nubes, la
dirección e
intensidad del viento, la orientación de los truenos, la
coloración de los
ríos, el sabor de la lluvia, la altura y nitidez del
arco-iris, el halo en el
sol o en la luna, la floración de las plantas, la forma de
volar de ciertas
aves o el modo de cantar del zorro, entre otros,
van expresando algo y de acuerdo a ello
-hasta la actualidad los comuneros-
toman sus previsiones.
1.3.
Aspectos culturales complementarios
A
los
aspectos señalados, resulta importante agregar su
relación con el mundo
exterior, toda
vez que debido a
su amplio territorio, nuestros antepasados, llegaron a tener un
conocimiento
bastante avanzado de la bóveda celeste, lo cual ha de
manifestarse en los
niveles de utilización en sus actividades religiosas y
públicas; así
encontramos que referente
a los solsticios y equinoccios,
los incas determinaban estas
etapas utilizando mecanismos a los que denominaban Ceques y otros
Intihuatanas,
teniendo asombrosa exactitud en los puntos de salida y puestas del sol. No puedo dejar de
mencionar la relación de la
astronomía y las Líneas de Nazca, hasta ahora
mudas en su hablar desde los
cielos.
Ellos
entendían la relación o influencia que
tenían los astros y en especial la luna
en el comportamiento de las personas plantas y animales; determinaban
cuándo
sembrar, cuándo transitar, en qué momento
utilizar la madera para desarrollar
actividades de construcción.
II.
GESTIÓN DE RECURSOS
2.1.
Políticas públicas
Las
políticas públicas al margen de disposiciones
legales, administrativas y presupuestales
constituyen una forma de vinculación entre el Estado y los
ciudadanos; en
sociedades donde confluyen diversas culturas, resulta necesario
potenciar las
relaciones, de modo que la aplicación de las
políticas resulte más exitosa;
dicho de otro modo, debe responder a las necesidades diferenciadas de
un
colectivo plural en términos de raza, género,
etnia, entre otros. Nos estamos
refiriendo a la forma de afrontar la diversidad en una perspectiva de
integración.
Es
de
suponer que no fue fácil para la expansión inca
el integrar a esa gran variedad
de poblaciones y ambientes ecológicos a través de
rasgos culturales comunes;
tuvo que crearse o adecuar mecanismos de poder, que variaron de acuerdo
con el
conjunto de posibilidades y expectativas que caracterizó la
situación de esa
época.
El
proceso de reordenamiento y expansión requería de
un gran poder, lo cual pasaba
porque el Inca contase con el apoyo de los demás curacas, de
sus vecinos;
lograrlo implicaba el uso de la reciprocidad y de la minka: se trataba
de una
especie de ruego, de ayuda, prometiendo algo a cambio. La reciprocidad, venía a
ser una especie de ordenamiento
en las relaciones entre los miembros de una sociedad, sirviendo en una
economía
ausente de dinero, como engranaje entre la producción y
distribución de bienes,
correspondiendo a un sistema organizativo socioeconómico que
regulaba las
prestaciones de servicios a distintos niveles
El
Inca
no impartía órdenes a los señores,
sino solicitaba su ayuda y colaboración y
ellos aceptaban, mediando el ritual de fiesta y ciertamente de regalos;
la
historia registra por ejemplo, que una de las primeras medidas de
Yupanqui fue
un nuevo reparto de las tierras en los alrededores de la ciudad,
también
refiere que invitó a los curacas a venir a Cusco,
recibiéndolos con grandes
regalos y comidas para pedirles su apoyo en la construcción
de depósitos
(tambos) para el almacenamiento de alimentos y otros objetos, apoyo con
la fuerza
de trabajo que ellos dispusieran.
Ciertamente
que los mecanismos más importantes de acrecentamiento del
poder tuvieron
estrecha relación con lo productivo, la agricultura fue el
centro o eje de la
economía, asegurar su funcionamiento y del propio
“Estado” implicaba la
utilización de mano de obra. Conseguir fuerza de trabajo fue
una de las metas
importantes de la organización cusqueña desde los
primeros momentos de su
expansión; trabajos de diversa índole y sobre
todo de infraestructura estatal
requerían de mucha mano de obra.
La
organización del trabajo se manifestaba tres formas de
interacción humana como
expresión de un accionar colectivo:
la
Mita, el Ayni, y la Minka, tres niveles de compensación
entre el Estado y la
colectividad, entre miembros de distintas familias y al interior de la
propia
familia o ayllu. Allí podemos encontrar la fuerza colectiva
cuya acción
permitiría la construcción de templos,
fortalezas, acueductos, caminos,
puentes, fortalezas, explotación de minas, entre otros; las
relaciones amicales
entre familias, así como el funcionamiento organizado al
interior de los
ayllus.
Estos
modelos de reciprocidad y colectivismo de organización del
trabajo
constituyeron la fuerza motriz que dinamizó el
desenvolvimiento de las
sociedades complejas andinas.
En
materia de reforzamiento
ideológico-cultural, los incas han de institucionalizar con
mucha fuerza la
presencia de los mitimaes. Se
trataba de grupos de indígenas, enviados de sus lugares de
origen a
otras regiones junto a sus familias y sus propios curacas o jefes
étnicos, para
cumplir tareas o funciones
económicas, sociales, culturales, políticas y
militares. Esta
acción, afecto
la demografía y a los grupos
étnicos; debido al reasentamiento
poblacional que caracterizó ese período.
2.2.
Conquista de territorios.
Haber
extendido su
territorio inicial hasta convertirlo en el más extenso de
américa precolombina,
llamado Tahuantinsuyo, comprendido por los actuales territorios
correspondientes al extremo suroccidental de Colombia en
la frontera, pasando por Ecuador,
Perú,
el oeste de Bolivia,
la mitad norte de Chile y
el norte, noroeste y oeste de Argentina;
puede
explicarse a través de la realización
principalmente de acciones militares.
Es
de imaginar la existencia organizada de
ayllus y familias cuyo progreso estuvo bajo la conducción o
mando de líderes,
quienes ante la presión guerrera de los incas
actuarían cediendo y aceptando
condiciones a fin de evitar el exterminio de sus integrantes. Es
interesante
constatar como señala Rostworowski (2018), que este grupo,
desempeñó un papel
importante hasta que fueron desbaratados por los incas al surgir el
Tahuantinsuyo, siendo relegados al rango de curacas.
La
expansión inca fuera de Cusco se llevó a cabo
gracias a una estrategia que
combinaba lo militar con lo social, asegurando niveles de convivencia
entre los
distintos grupos culturales; recordemos que el Imperio Inca se
había
formado solo 100 años antes, cuando las etnias
cusqueñas impulsadas por Yupanqui
Pachacuti obtuvieron
la victoria frente a la confederación
de estados chancas en 1438,
desplegándose desde su
capital para aplastar a los muchos pueblos indígenas de la
región.
El
crecimiento o apogeo en tan corto tiempo y la construcción
de alianzas, tuvo en
consideración la situación de poderío
y fuerza de cada curacazgo,
que guardaba relación por un lado con la
riqueza de cada uno, y por otro, con la forma en que eran recibidos;
los
curacas tenían dos opciones: rendirse ante el ofrecimiento
de la reciprocidad y
de las exigencias del sistema, o luchar con las armas por su
independencia. En
la mayoría de los casos, la sola presencia de las tropas
incas era suficiente
para la anexión de las macro etnias al Tahuantinsuyo.
Crecimiento
y fragilidad de las bases o estructura del Estado,
caracterizará el mencionado
apogeo, debilidad que ha de evidenciarse a la llegada de los
españoles y la
derrota que sufrieran.
2.3.
Organización de formas de poblamiento
Como
es de suponer, la organización inca necesitaba de
rutas para enviar a sus dignatarios: administradores, visitadores,
jueces,
quipucamayo, entre otros, requería contar con facilidades
para los corredores,
portadores de noticias y mensajes, entre otros; por ello, la
construcción de
sendas o vías de comunicación terrestre ha de
constituir uno de los rasgos más
importantes en materia organizativa del imperio.
Se
trataba de una red de caminos longitudinales, de
penetración o transversales y puentes, a través
de los cuales estaba asegurado
el flujo continuo de bienes y tributarios por todo el imperio; el
Qhapaq Ñan
(camino poderoso o gran camino), fue ideado como el principal eje sobre
el que
se organiza y reinventa el territorio, conformando un verdadero sistema
compuesto por una serie de instalaciones a lo largo de su recorrido,
red que
implicaba, además: tambos y depósitos.
Este
extraordinario e interesante sistema de caminos por
zonas donde los contrastes por las características
geográficas son bastante
expresivos, ha de transitar desde alturas a más de 6000 msnm
hasta la costa del
pacífico, pisando por bosques tropicales húmedos,
valles fértiles y desiertos
áridos; con un trayecto
de unos 30,000
kilómetros fue construida aprovechando en parte
infraestructura ya existente,
teniendo como meta facilitar las comunicaciones, transporte y el
comercio,
además de ser utilizado con fines ofensivos en su carrera de
expansión.
Conforme
se ha señalado, esa red cumplía con diversas
funciones relacionadas con las políticas de
expansión y control de los incas,
entre las cuales podemos mencionar el almacenaje para consumo,
vigilancia,
control, religiosidad, ceremonialismo y administración. Al
respecto Pease
(2014, p.82) menciona:
“La
idea general es
que los centros construidos para la administración estatal y
concentraciones de
mano de obra destinada a trabajos específicos se encuentran
construidos a lo
largo del camino incaico, formando escalones de
redistribución al lado de los
tambos”
2.4.
Gestión de la convivencia.
La
existencia de muchos grupos culturales que provenían de
épocas anteriores a los incas exigía capacidades
de convivencia para el éxito
de su asentamiento y posterior apogeo; diversos aspectos
confluirían para que
ello ocurra; lo cierto es que lograron ordenar las relaciones entre los
distintos grupos culturales y ciertamente entre las personas. Por los
datos
históricos sabemos que era justamente el inca quien tomaba
las decisiones,
apoyado por algún séquito, determinaciones de
diversa naturaleza, requerían de
personajes que tuviesen conocimiento sobre el particular, pero era el
inca
quien disponía resoluciones acertadas o no. El
reconocimiento de su poder se
reflejaba en el respeto que le tenía la
población, al igual que en una serie de
comodidades relacionadas con su vida pública y privada.
En
toda sociedad se estructuran normas de convivencia; en
ese periodo los principios de reciprocidad y redistribución,
permitía una
relación adecuada al interior de las comunidades, la ayuda
mutua, cooperación,
así como los intercambios regulados, jugaban papel
importante en las relaciones
interpersonales. Por ejemplo, las labores agrícolas eran
ejecutadas por todos
los miembros de un ayllu en virtud de los lazos de reciprocidad
vigentes, y el
producto del trabajo era repartido también entre todos.
De
modo que la atomización del poder existente en periodos
anteriores
cambió de una manera original a un nivel de
centralización, ya que los jefes
principales aceptaron la preeminencia del Inca reconociendo el nuevo
ordenamiento estatal.
Centralización
del poder, organización de la sociedad,
administración para crecer y desarrollar,
constituirían características
notorias de una sociedad, que no podía mantener niveles de
igualdad entre sus
miembros, de modo que la grandeza señalada, de ninguna
manera significó que las
diferencias al interior de la población hubiesen
desaparecido, pues el nuevo
ordenamiento posibilitó la existencia de una serie de grupos
que desempeñaban
distintas funciones, recibiendo tratos diferenciados.
2.5.
Interculturalidad
La
existencia de varias culturas que fueron sometidas transitó
aceptando su condición
de tales al percibir que su manera de pensar, sentir y actuar no era
destruida
de manera violenta, por el contrario, se les otorgaba una serie de
posibilidades a fin de que su relación con la nueva
administración resultara
favorable para ambos. Este escenario tuvo que ver con estrategias que
evidenciaron políticas interculturales, empezó a
darse forma a un nuevo tipo de
sociedad donde sus miembros interactuaban y a la vez
enriquecían su cultura de
un modo más solidario que abrupto.
Se trata de una
experiencia necesaria y
novedosa, era
la búsqueda de relaciones respetuosas
entre distintas culturas, las
cuales no se entiende al
margen del reconocimiento de sus modos de vida; transito nada
fácil que
devendría en una convivencia relativamente acogedora de la
diversidad. Lo que
de ninguna manera ha de negar el mantenimiento
“oculto” de modos de vida
históricamente ancestrales en cada una de ellas y en cierto
modo el
fortalecimiento, aunque escondido de sus identidades en un escenario de
sincretismo
religioso, cultural y porque no decirlo social.
De ese modo ha
de darse pasos importantes en la
construcción primitiva de una política de
interculturalidad, como
necesidad para
vivir entre los diversos grupos sociales. Recordemos que estuvo
presente el
desplazamiento de personas de su lugar de origen a otros de destino,
para
instalarlos en ambientes diferentes, de modo que los pueblos y
sociedades de
entonces, albergaron a su interior, poblaciones de diferentes culturas
que
convivieron en el día a día; cantidad que en
estos momentos resulta difícil
cuantificarlos.
Importa
señalar las culturas son el resultado de una serie de
interacciones, por tanto, asimilan algunas características
de otras, siendo
resultado de una constante, continua y mutua fecundación; de
modo que el
mestizaje de nuestra
cultura tiene en las experiencias ancestrales su punto de partida. La
diversidad cultural presente en las sociedades antiguas va de la mano
con su
expresión idiomática, toda vez que las lenguas
representan la estructura de
central de las culturas, en tanto portadoras de su
cosmovisión, valores y
ciertamente de su identidad.
No
debemos olvidar que la existencia y
permanencia de una cultura está estrechamente relacionada
con la comunicación,
debido a que es en la interrelación e ínter
actuación de las personas en las
que la cultura se crea o recrea; tampoco desdeñar que el diálogo entre diferentes culturas
basado en la comprensión y respeto,
permite establecer vínculos y bases comunes, constituyendo a
la vez garantía
para la convivencia, en tanto que unida a
la capacidad para expresarse, está
presente, la voluntad y la facultad de escuchar las opiniones de los
demás.
El
diálogo intercultural,
experiencia incaica, tuvo
que afrontar la construcción en la práctica de
relacionamiento entre diversos
de competencias interculturales, vale decir de capacidades para
relacionarse
adecuadamente con los que son diferentes.
Un
reconocimiento a la trascendencia de esta
ancestral
política intercultural nos lleva a recordar que, en las
culturas del Perú, hay
por lo menos tres factores que han influido: las tradiciones
indígenas, las
correspondientes a la colonia y las distintas acciones
políticas, educativas y
comunicacionales, que se han ido presentando a través del
tiempo. La
diversidad,
tradiciones y horizontes culturales que coexisten en nuestro
país, constituyen
recurso y riqueza; y es justamente a partir de este reconocimiento y de
la
necesidad de responder a esta diversidad, que la interculturalidad
viene a ser,
el camino obligado que tenemos que transitar los peruanos, si en verdad
apostamos por un país que respetando la diversidad busque la
unidad y el
bienestar social.
CONCLUSIONES
2.
El sistema de
reciprocidad
constituyó la columna vertebral del
crecimiento y apogeo de la sociedad inca; obligándolo al
acrecentamiento de la
producción agrícola y explotación
ganadera, mediante el uso de diferentes
tecnologías, así como al empleo masivo de los
mitimaes y yanas.
3.
En la
cosmovisión andina, el mundo
es vivo, de simbiosis de la diversidad,
todo cuanto en él existe tiene vida; los hombres, animales,
plantas, suelos,
aguas, cerros, valles, nubes, absolutamente todo.
4.
La
culminación de la
civilización andina fue la construcción de un
imperio por parte de los incas, en tan solo un siglo, alcanzando un
nivel de
bienestar material en general. Además, llegaron a tener un
conocimiento
bastante avanzado de la bóveda celeste, sus saberes en
cuanto a la astronomía,
las relacionaban con la vida en sí.
5.
Al ser el
hombre parte del universo, el respeto
y convivencia con la
naturaleza, constituía la columna vertebral del
funcionamiento de la sociedad
inca, por ello las actividades productivas expresando el respeto y
convivencia
con la naturaleza, al igual que entre los humanos, se
ubicaría en una perspectiva
de sustentabilidad.
6.
El
propósito del gran camino inca
(Qhapaq Ñan) fue mantener comunicado
un enorme territorio, sirviendo como rutas de comercio, actuando como
articulador económico e ideológico; uniendo
lugares de culto, comercio y
administración.
7.
Su
expansión, ocurrió
debido a la utilización de una estrategia que
combinaba lo militar con lo social, asegurando niveles de convivencia
entre los
distintos grupos culturales, los principios de reciprocidad y
redistribución le
permitieron una relación adecuada al interior de las
comunidades, posibilitando
elevar la interculturalidad al rango de política
pública.
8.
La astucia
incaica de desplazamientos de
poblaciones que se produjeron a
lo largo de todo el territorio del Tahuantinsuyo, por un lado,
contribuyeron a
los mestizajes interétnicos, acentuando la amalgama
cultural, fracturando
escenarios culturales locales y regionales; y por otro,
afianzó sus estructuras
organizativas a partir de una política de interculturalidad.
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